Solo las personas que han tenido que estar hospitalizadas en algún momento de su vida durante un largo periodo de tiempo saben que el cuerpo no es lo único que duele y que la mente se vuelve frágil y también pude tambalearse. El resto de las personas lo han leído en libros, lo han visto en películas, pero solo los pacientes que han recorrido los pasillos de un hospital en bata saben lo profundamente desconcertante que puede ser dejar atrás tu propia ropa, tu rutina del día a día o cualquier cosa común o habitual que hacías cuando no estabas ingresado y que en realidad no valorabas lo suficiente por ser algo habitual pero que en realidad en esos momentos realmente hechas mucho de menos. El hospital impone su propio tiempo, sus normas, su lenguaje, y en medio de todo eso, el paciente vulnerable busca reconstituir su propia identidad, aferrarse a algo que le recuerde quién era antes de la enfermedad.
Solo las personas que han tenido que estar hospitalizadas en algún momento de su vida durante un largo periodo de tiempo saben que el cuerpo no es lo único que duele y que la mente se vuelve frágil y también pude tambalearse. El resto de las personas lo han leído en libros, lo han visto en películas, pero solo los pacientes que han recorrido los pasillos de un hospital en bata saben lo profundamente desconcertante que puede ser dejar atrás tu propia ropa, tu rutina del día a día o cualquier cosa común o habitual que hacías cuando no estabas ingresado y que en realidad no valorabas lo suficiente por ser algo habitual pero que en realidad en esos momentos realmente hechas mucho de menos. El hospital impone su propio tiempo, sus normas, su lenguaje, y en medio de todo eso, el paciente vulnerable busca reconstituir su propia identidad, aferrarse a algo que le recuerde quién era antes de la enfermedad.
Uno de los hallazgos más reveladores y destacados en los estudios sobre pacientes de larga estancia hospitalaria es la tendencia a reprimir emociones, a ensimismarse. Y no es porque no haya necesidad de hablar, sino porque muchas veces no se encuentra el espacio o la confianza para hacerlo. Aquí entra en juego una de las competencias menos visibles, pero más transformadoras de la enfermería: el brindar a sus pacientes el apoyo emocional necesario adaptándolo a cada situación personal. Además, hay que destacar que este tipo de cuidado no se enseña únicamente en los manuales. Requiere sensibilidad y empatía por parte del profesional, escucha activa, capacidad de leer entre líneas, de interpretar silencios y miradas. Es importante que la enfermera o enfermero reconozca que detrás del vendaje hay un ser humano con miedo, que tras un el procedimiento quirúrgico complicado hay una historia suspendida. Por todo esto, el apoyo emocional no es un extra: es parte del cuidado integral que deberían tener todos los profesionales pero que en realidad muchos olvidan o carecen de cierta habilidad, algo tan simple como tocar, hablar o simplemente estar. Se trata de poder facilitar que el paciente reelabore su situación, encuentre un sentido a lo que le está sucediendo y active sus recursos internos para poder afrontar lo que está viviendo.
Sin embargo, ofrecer este tipo de apoyo en el contexto hospitalario actual implica un desafío: romper con un modelo asistencial excesivamente técnico, que deja poco margen para lo subjetivo. Por eso, como futuros profesionales, debemos exigir no solo más formación, sino también condiciones que nos permitan ejercer la enfermería como lo que realmente es: una disciplina del cuidado humano.
Cuidar es también sostener el ánimo, acompañar el proceso emocional, brindar seguridad en medio de la incertidumbre. En un entorno donde lo instrumental suele ocupar el primer plano, recordemos que una palabra oportuna, una escucha sin juicio, una mirada empática puede ser tan reparadoras como cualquier medicación. Porque cuando el hospital duele y asfixia, el cuidado más simple puede reconfortar y marcar una gran diferencia en el estado de ánimo de los pacientes y si en verdad la situación se escapa de nuestras manos es importante y debemos comunicar la situación con el equipo de psiquiatras que se encuentran a disposición de los paciente hospitalizados pero que muchas veces no llegan a hacer terapia con todos los pacientes que deberían o simplemente se les cometa la situación demasiado tarde cuando el paciente se encuentra hundido y desolado.
Por todo esto creo y considero que es muy importante valorar de manera individual la situación y el estado de cada uno de nuestros pacientes para poder evitar o disminuir este tipo de situaciones.
Hecho por: Julia Otero Castrelo
EVIDENTIA [Internet]. Index-f.com. [citado el 26 de abril de 2025]. Disponible en: EVIDENTIA
Pistoria MJ. Confusión y deterioro mental debidos a la hospitalización [Internet]. Manual MSD versión para público general. Manuales MSD; 2023 [citado el 26 de abril de 2025]. Disponible en: Confusión y deterioro mental debidos a la hospitalización - Temas especiales - Manual MSD versión para público general
Benítez-Agudelo JC, Barceló-Martínez EA, Gelves-Ospina M. Características psicológicas de los pacientes con larga estancia hospitalaria y propuesta de protocolo para su manejo clínico. Cir plást ibero-latinoam [Internet]. 2016 [citado el 26 de abril de 2025];42(4):391–8. Disponible en: Características psicológicas de los pacientes con larga estancia hospitalaria y propuesta de protocolo para su manejo clínico

No hay comentarios:
Publicar un comentario