sábado, mayo 17, 2025

Salud mental

Como dice la OMS, la salud es un estado de  total bienestar físico, mental y social, no solo la ausencia de dolor. Esto lleva a meter en el saco de la salud no solo lo físico y lo visible, sino también lo que ocurre en nuestra mente. Sin salud mental es imposible tener una buena salud integral. 

La salud mental es nuestra forma de afrontar el mundo, el estrés y diversos problemas y momentos de la vida diaria. Es tan importante como la salud física y es debido tratarla con este conocimiento.

Desde hace unos años el mundo empezó a concienciarse acerca de la salud mental tratando cada vez de mejorar nuestra manera de tratarla, antes inexistente.  

Estas técnicas fueron las siguientes:

  1. Crear políticas y leyes que promuevan la salud mental.

  2. Mejorar los servicios de salud mental en las comunidades.

  3. Impulsar la prevención y promoción a lo largo de toda la vida.

  4. Fortalecer la investigación y la recopilación de datos para tomar mejores decisiones.

La salud mental a pesar de ser algo individual puede afectar a las personas que nos rodean de igual manera, además de crear una enfermedad grave, lesiones o incapacidades en una persona si no se cuida en todos los ámbitos del individuo.

La salud mental, al contrario de algunas dolencias físicas, es algo que involucra y afecta a todo el mundo no solo a algunos. A pesar de que ya se ha ido normalizando aún existe un gran estigma en la sociedad, mucha gente no sabe a que se enfrenta y no se habla lo suficiente de ello.

Este blog está creado con la intención de informar lo máximo posible sobre la salud mental y muchos de sus aspectos en la vida de las personas. Tratamos también de eliminar un poco esa nube que se cierne sobre el concepto y tratar de normalizar lo máximo posible esto en cualquier situación de la vida(como explicaremos en próximas entradas).



Organización Panamericana de la Salud. Salud en las Américas+, Edición 2017. Resumen: Panorama regional y perfiles de país. Washington, D.C.: OPS; 2017.

Organización Panamericana de la Salud. Plan de acción sobre salud mental 2015-2020. 53 Consejo Directivo, 66 Sesión del Comité Regional de la OMS para las Américas. Washington, DC: OPS; 2014. Disponible en: https://www.paho.org/hq/dmdocuments/2015/plan-of action-on-MH-2014.pdf. Acceso el 21 de agosto de 2018.

ANSIEDAD

La ansiedad es una emoción natural que todos experimentamos en momentos de estrés o incertidumbre. Sin embargo, cuando esta sensación se vuelve constante, intensa y afecta negativamente nuestra vida diaria, puede tratarse de un trastorno de ansiedad.

Según la Clínica Universidad de Navarra, la ansiedad se diferencia del miedo en que este último se relaciona con una amenaza concreta y conocida, mientras que la ansiedad surge ante una amenaza indefinida o interna, generando una respuesta desproporcionada y prolongada.



TIPOS DE TRASTORNOS DE ANSIEDAD

Existen diversos trastornos de ansiedad, entre los que se incluyen:

  • Trastorno de ansiedad generalizada: preocupación excesiva y persistente por diversas áreas de la vida.

  • Trastorno de pánico: episodios recurrentes de miedo intenso acompañados de síntomas físicos.

  • Fobias específicas: miedo irracional hacia objetos o situaciones particulares.

  • Trastorno obsesivo-compulsivo: presencia de obsesiones y compulsiones que interfieren con la vida diaria.

  • Trastorno de estrés postraumático: ansiedad que surge después de experimentar eventos traumáticos.


SÍNTOMAS COMUNES

Los síntomas de la ansiedad pueden variar, pero comúnmente incluyen:


  • ❤️ Palpitaciones o ritmo cardíaco acelerado.

  • 😤 Sensación de ahogo o dificultad para respirar.

  • 💪 Tensión muscular y temblores.

  • ⚠️ Inquietud o sensación de peligro inminente.

  • 🧠 Dificultad para concentrarse.

  • 🌙 Problemas para conciliar el sueño.


CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO

Las causas de los trastornos de ansiedad no están completamente claras, pero pueden incluir una combinación de factores genéticos, biológicos, ambientales y psicológicos. Eventos traumáticos, antecedentes familiares de ansiedad y ciertas condiciones médicas pueden aumentar el riesgo de desarrollar estos trastornos.


TRATAMIENTO Y MANEJO

El tratamiento de la ansiedad puede ser muy efectivo e incluye:

  • Psicoterapia: La terapia cognitivo-conductual es especialmente eficaz para tratar los trastornos de ansiedad, ayudando a las personas a identificar y cambiar patrones de pensamiento negativos.

  • Medicación: En algunos casos, los medicamentos pueden ser útiles para controlar los síntomas.

  • Técnicas de relajación: Prácticas como la meditación, la respiración profunda y el yoga pueden ayudar a reducir la ansiedad.

  • Cambios en el estilo de vida: Mantener una rutina regular de ejercicio, una dieta equilibrada y un buen descanso puede contribuir al bienestar general.


Cuando la ansiedad se vuelve persistente y abrumadora, es una condición tratable. Reconocer los síntomas y buscar ayuda profesional es un paso crucial hacia la recuperación. Con el apoyo adecuado y estrategias efectivas, es posible manejar la ansiedad y mejorar la calidad de vida.




Clínica Universidad de Navarra. Ansiedad [Internet]. Pamplona: CUN; [citado 16 mayo 2025]. Disponible en: https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/enfermedades/ansiedad

Mayo Clinic. Trastornos de ansiedad - Síntomas y causas [Internet]. Rochester: Mayo Foundation; 2023 [citado 16 mayo 2025]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/anxiety/symptoms-causes/syc-20350961

MedlinePlus. Ansiedad [Internet]. Bethesda (MD): Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.; [citado 16 mayo 2025]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/anxiety.html

Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH). Trastorno de ansiedad generalizada: Cuando no se pueden controlar las preocupaciones [Internet]. Bethesda (MD): NIMH; 2022 [citado 16 mayo 2025]. Disponible en: https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/trastorno-de-ansiedad-generalizada-cuando-no-se-pueden-controlar-las-preocupaciones-new

viernes, mayo 16, 2025

TÉCNICAS DE RELAJACIÓN PARA REDUCIR LA ANSIEDAD

La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que percibimos como amenazantes. Sin embargo, cuando esta reacción se vuelve constante o desproporcionada, puede interferir significativamente en nuestra calidad de vida, afectando el sueño, la concentración, el estado de ánimo y nuestras relaciones. En este contexto, las técnicas de relajación se presentan como herramientas efectivas, accesibles y libres de efectos secundarios, capaces de ayudarnos a recuperar el equilibrio emocional. Actualmente, se reconoce ampliamente que el abordaje de la ansiedad no debe limitarse al uso de medicamentos. Incorporar prácticas que favorezcan la relajación activa del cuerpo y la mente permite disminuir la tensión muscular, reducir la presión arterial, mejorar el descanso y modular los niveles de cortisol, la principal hormona relacionada con el estrés. Estas técnicas han demostrado, además, ser eficaces para aumentar la motivación, mejorar la regulación emocional y promover un estilo de vida más saludable.

Una de las estrategias más sencillas y efectivas es la respiración consciente. La respiración diafragmática, por ejemplo, consiste en inhalar profundamente por la nariz, expandiendo el abdomen, y exhalar lentamente por la boca. Este tipo de respiración activa el sistema nervioso parasimpático, que ayuda a reducir el ritmo cardíaco y a inducir un estado de calma. Otra variante útil es la técnica de respiración en caja, que propone una secuencia de cuatro pasos (inhalar, mantener, exhalar, mantener) durante cuatro segundos cada uno, generando un ritmo que regula tanto la respiración como la actividad mental.

Complementando estas prácticas, la relajación muscular progresiva, desarrollada por Edmund Jacobson, se basa en tensar y luego relajar sistemáticamente diferentes grupos musculares del cuerpo. Al focalizar la atención en estas sensaciones físicas, se facilita la conexión mente cuerpo y se logra una notable reducción de la tensión acumulada. Una variante de esta técnica es el entrenamiento autógeno, que utiliza frases repetitivas que evocan sensaciones de calor y pesadez en distintas partes del cuerpo, logrando una profunda sensación de relajación.

En el plano mental, técnicas como la meditación y el mindfulness (atención plena) ayudan a centrarse en el momento presente, reduciendo los pensamientos intrusivos y la rumiación. La práctica regular del mindfulness, incluso durante actividades cotidianas como caminar o comer, permite entrenar la mente para responder con mayor calma ante situaciones estresantes. Por su parte, la meditación guiada, a través de mantras o visualizaciones, favorece un estado de serenidad que se sostiene más allá del momento de la práctica. Otra técnica ampliamente utilizada es la visualización o imaginación guiada. Esta consiste en imaginar escenas placenteras y tranquilas, como un bosque, una playa o un paisaje de montaña, involucrando todos los sentidos para reforzar la sensación de bienestar. También existen prácticas que integran el cuerpo y la mente, como el yoga o el tai chi, que combinan movimiento físico suave, respiración consciente y concentración mental, promoviendo un equilibrio integral.

Además, técnicas complementarias como los masajes, la aromaterapia y la acupuntura pueden contribuir a aliviar la ansiedad. Los masajes permiten liberar tensiones musculares y activar el sistema linfático, mientras que los aceites esenciales utilizados en aromaterapia estimulan el sistema límbico, que regula las emociones. La acupuntura, por su parte, al estimular puntos específicos del cuerpo, contribuye a restablecer el equilibrio energético y a calmar el sistema nervioso.

Para que estas técnicas sean efectivas, es fundamental integrarlas en la rutina diaria. Comenzar el día con unos minutos de respiración profunda, realizar pausas activas durante la jornada laboral o dedicar un tiempo por la noche a una meditación breve son pequeños gestos que, mantenidos en el tiempo, pueden transformar nuestra relación con el estrés. Incluso prácticas tan simples como caminar con atención plena, escuchar música suave o realizar una ducha consciente pueden convertirse en potentes herramientas de autocuidado.

En definitiva, reducir la ansiedad no siempre requiere grandes cambios, sino pequeñas acciones consistentes. Las técnicas de relajación nos invitan a volver al cuerpo, al presente y a la calma interior que muchas veces se pierde entre las demandas cotidianas. Empezar por una práctica, por sencilla que sea, puede marcar la diferencia. La clave está en encontrar la técnica que mejor se adapte a nuestras necesidades y convertirla en un hábito que nos acompañe día a día hacia una vida más tranquila, consciente y saludable.


Hecho por: Julia Otero Castrelo



7 técnicas de relajación para un alivio eficaz del estrés y la ansiedad [Internet]. Com.ar. [citado el 16 de mayo de 2025]. Disponible en: 7 técnicas de relajación para un alivio eficaz del estrés y la ansiedad – CPP – Centro Privado de Psicoterapias

Psiquiatria.com. [citado el 16 de mayo de 2025]. Disponible en: 1-1-2018-23-pon3 005.pdf

Relajación para reducir la ansiedad: mejores técnicas [Internet]. Liferay. [citado el 16 de mayo de 2025]. Disponible en: Relajación para reducir la ansiedad: mejores técnicas | Caseresidencial

6 Técnicas de Relajación para la Ansiedad y el Estrés [Internet]. Instituto Europeo de Psicología Positiva. IEPP; 2019 [citado el 16 de mayo de 2025]. Disponible en: 6 Técnicas de Relajación para la Ansiedad y el Estrés - IEPP

jueves, mayo 15, 2025

DEPRESIÓN

La depresión, también conocida como trastorno depresivo, es una de las afecciones mentales más comunes en todo el mundo. Aparece como una sensación persistente de tristeza o como la falta de ganas de realizar actividades que antes generaban entusiasmo. Aunque puede afectar a cualquier persona, quienes han vivido experiencias traumáticas, pérdidas graves o situaciones de estrés intenso, tienen una mayor probabilidad de desarrollarla. Además, diversos estudios han demostrado que las mujeres son más propensas a padecerla que los hombres.

Los episodios depresivos duran la mayor parte del día, casi todos los días, y por al menos dos semanas seguidas. Durante este periodo, pueden aparecer múltiples síntomas como:

  • Dificultades para concentrarse.
  • Sentimientos de culpa o de baja autoestima.
  • Falta de esperanza hacia el futuro.
  • Pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio.
  • Alteraciones del sueño (insomnio o exceso de sueño).
  • Cambios en el apetito o en el peso.
  • Cansancio extremo o sensación constante de falta de energía.

La depresión no solo afecta a tus emociones, sino también la funcionalidad de la persona en diferentes ámbitos. Puede perjudicar las relaciones sociales y familiares, afectar el rendimiento académico o laboral, e incluso interferir en las tareas cotidianas más simples.

La depresión es el resultado de una combinación compleja de factores psicológicos, sociales y biológicos que interactúan entre sí. Personas que atraviesan situaciones adversas como el desempleo, la pérdida de un ser querido o acontecimientos traumáticos tienen más riesgo de padecerla. Además, la propia depresión puede intensificar los problemas de la vida diaria, creando un ciclo difícil de romper.

La salud mental y la física están estrechamente relacionadas. Muchos de los factores que influyen en la depresión, como la inactividad física o el consumo excesivo de alcohol, no solo aumentan el riesgo de sufrir depresión, sino que también están relacionados con enfermedades como la diabetes, el cáncer, los problemas cardiovasculares y respiratorios. De hecho, las personas con estas enfermedades desarrollan depresión como consecuencia de las dificultades que implica gestionar su afección.

A pesar de su impacto, la depresión es prevenible y tratable. Diversos programas comunitarios han demostrado ser eficaces para reducir su aparición. Los programas escolares que enseñan habilidades para enfrentar las dificultades emocionales son un ejemplo. También hay intervenciones dirigidas a padres de niños con problemas de conducta, las cuales no solo mejoran el bienestar de los niños, sino que ayudan a reducir los síntomas depresivos en los adultos. En el caso de las personas mayor, los programas de ejercicio físico regular pueden ser una excelente herramienta preventiva.

Respecto a los tratamientos, los enfoques psicológicos son la primera línea recomendada, especialmente en casos leves. En situaciones moderadas o graves, pueden combinarse con medicación antidepresiva. Los tratamientos psicológicos pueden enseñar nuevas maneras de pensar, gestionar situaciones difíciles y mejorar las relaciones personales. Estas terapias pueden llevarse a cabo de forma presencial o línea, tanto con profesionales como con terapeutas no especializados supervisados.

Además, existen recursos accesibles como manuales de autoayuda, sitios web y aplicaciones diseñadas para brindar apoyo psicológico, que pueden ser especialmente útiles como complemento del tratamiento profesional.

Hablar de depresión es necesario. Entenderla, identificar sus señales y saber que existen herramientas efectivas para prevenirla y tratarla es un paso fundamental para romper el estigma y construir una sociedad más saludable emocionalmente.



Smith K. Mental health: A world of depression. Nature [Internet]. 2014 [consultado 15 may. 2025];515, 180–181. Disponible en: https://doi.org/10.1038/515180a

World Health Organization: Depresión. WHO [Internet]. 2023 [Consultado 15 may. 2025]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression

miércoles, mayo 14, 2025

DIFERENCIA ENTRE TRISTEZA Y DEPRESIÓN

Es muy común escuchar que una persona está "deprimida" cuando en realidad puede estar experimentando tristeza. Es muy importante establecer una diferencia entre ambos para poder actuar y ofrecer el apoyo necesario en cada caso.

¿Qué es la tristeza?

La tristeza es una de las seis emociones básicas del ser humano. Todo el mundo, en algún momento de nuestras vidas, experimentamos tristeza como respuesta a eventos que nos afectan emocionalmente, como una pérdida, una decepción o una situación difícil. Aunque en el momento es una emoción dolorosa, suele ser temporal y desparecer a medida que el tiempo pasa o la situación mejora. 

¿Qué es la depresión?

La depresión es una enfermedad mental que va mucho más allá de la tristeza. Se caracteriza por un estado de ánimo persistentemente bajo y una pérdida de interés o placer en actividades cotidianas. Para ser diagnosticada, estos síntomas deben durar más de dos semanas y cumplir una serie de criterios clínicos específicos. 

Es muy importante resaltar que la depresión no es simplemente "estar triste". Se trata de una defección compleja que afecta el pensamiento, las emociones y el comportamiento, pudiendo interferir gravemente con la vida diaria de quien la padece. Requiere atención médica y psicológica para ser tratada de manera efectiva. 

Diferencias clave entre depresión y tristeza 

  • Duración: la tristeza suele ser temporal y vinculada a un evento específico, mientras que la depresión persiste por más de dos semanas e interfiere con el funcionamiento diario. 

  • Causa: la tristeza a menudo tiene una causa identificable, como la pérdida de un ser querido o un revés personal. La depresión, en cambio, puede aparecer sin una razón aparente o desencadenarse por factores internos y externos complejos, incluyendo desequilibrios químicos en el cerebro.

  • Impacto: aunque la tristeza pueda ser dolorosa, no suele impedir que una persona siga funcionando en su vida diaria. Por el contrario, la depresión, si que afecta en la forma en la que se vive la vida, en la capacidad para trabajar, estudiar, disfrutar...

  • Síntomas adicionales: la depresión suele tener otros síntomas asociados como fatiga, problemas de sueño, cambios en el apetito, dificultad para concentrarse, entre otros. 

Conclusión:

Es de vital importancia saber reconocer bien los síntomas y diferencias entre ambos; buscar ayuda profesional cuando la tristeza se vuelve abrumadora y persistente, ya que en este caso es necesaria la ayuda de alguien externo a nosotros. 

Forum Terapèutic. Diferencia entre depresión y tristeza [Internet]. 2024 Sep 26 [citado 2025 May 14]. Disponible en: https://www.forumterapeutic.com/2024/09/26/depresion-y-tristeza/


Vídeo: La diferencia entre tristeza y depresión

En este vídeo la psiquiatra Marian Rojas Estapé aborda las diferencias clave entre tristeza y depresión, que a menudo se confunden. Rojas Estapé explica que la tristeza es una emoción natural y que todos experimentamos en respuesta a eventos difíciles, como pérdidas o desilusiones. Este sufrimiento nos puede ayudar a procesar situaciones dolorosas. 

Por otro lado, la depresión, es un trastorno mental que va más allá de la tristeza. Se caracteriza por que sus síntomas se presentan de manera persistentes, esta tristeza nubla el sentido de la vida y se pierde la ilusión por actividades que antes eran placenteras, además de e falta de comprensión por parte de los demás.

sábado, mayo 10, 2025

SONREÍR PARA MANEJAR LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS

Todas las personas en algún momento nos vemos invadidos por pensamientos negativos. Estos son completamente normales ya que forman parte de nuestras experiencias vitales. El problema viene cuando no somos capaces de gestionarlos ya que de este modo pueden ser muy negativos para nuestra salud y bienestar. Pudiendo llegar a afectar desde nuestro estado de ánimo, autoestima e incluso llegando a afectar nuestras relaciones sociales. Afortunadamente, algo tan sencillo como una sonrisa puede convertirse en una herramienta poderosa para contrarrestarlos.

La sonrisa es un recurso psicológico al alcance de todos

Sonreír nos solo demuestra que estamos felices, también es un recurso psicológico que se encuentra muy subestimado. El simple acto de sonreír tiene un impacto directo sobre nuestro cerebro. Cuando sonreímos, aunque sea de una forma forzada se activan regiones cerebrales que liberan neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y las endorfinas, todos relacionados con el bienestar y la reducción del estrés. 

Según la teoría de la retroalimentación facial, propuesta por psicólogos y respaldada por investigaciones actuales, la expresión facial puede influir directamente en la experiencia emocional. Es decir, no solo sonreímos porque estamos felices, sino que al sonreír podemos llegar a estarlo.

Sonrisa, autoestima y salud mental

Diversos estudios demuestran que sonreír de manera frecuente está asociado con una mayor autoestima, sensación de seguridad personal y mejor un mayor manejo del estrés. En los momentos en los que nos sentimos invadidos por pensamientos negativos, una sonrisa por pequeña que sea puede actuar como un "reinicio emocional". Ya que generar sensaciones más agradables, cambiando nuestro enfoque: dejamos de ver únicamente el problema y comenzamos a ampliar la perspectiva.

Además, la sonrisa es un elemento que nos ayuda a tener una mayor conexión social. Como apuntan varios psicólogos, la sonrisa tiene un efecto contagioso, ya que cuando sonreímos, es probable que quienes nos rodean también lo hagan. Esto fortalece nos ayuda a fortalecer los vínculos sociales, además, mejora la empatía y contribuye a un entorno emocional más saludable, tanto para uno mismo como para las personas que forman parte de nuestra vida. 

Por tanto: ¿De qué manera podemos llegar a incorporar la sonrisa para poder manejar los pensamientos negativos? 

Esto realmente no se trata de sonreír por obligación ni de ignorar lo que sentimos. La idea es utilizar la sonrisa como una estrategia consciente, complementaria a otro tipo de herramientas de regulación emocional. Algunas ideas pueden ser la siguientes: 

  • Práctica de la sonrisa consciente: Al mirarte al espejo o en situaciones cotidianas, intenta sonreír suavemente. Observa cómo cambia tu postura corporal y tu respiración.
  • Diálogo interno positivo: podemos identificar pensamientos automáticos negativos y cuestionarlos. ¿Son realistas? ¿Te ayudan o te paralizan? Y llegar a Reemplazarlos por frases más amables contigo mismo facilita que surja una sonrisa sincera.
  • Buscar lo positivo del día a día: Anotar tres cosas por las que te sientas agradecido antes de dormir puede ayudarte a cambiar el foco y predisponer tu ánimo para el siguiente día.
  • Rodearte de estímulos positivos: Personas que te hagan sentir bien, música que te motive, videos que te hagan reír, una serie o película que te guste... todo cuenta.
  • Aceptar tus emociones: Además debemos aprender a aceptar que sentirnos triste o estresado no está mal. La clave está en reconocerlo sin juzgarte y darte permiso para transformar ese estado de ánimo negativo con pequeñas acciones, como una sonrisa. 

En definitiva, sonreír no es negar nuestros propios sentimientos, sino darnos una oportunidad para poder llegar a encontrar un equilibrio que nos haga sentirnos un poco mejor. Es una forma amable de recordarnos que, incluso en los días más grises, todavía tenemos cierto control sobre cómo decidimos enfrentarlos. 

 Cultivar la sonrisa como hábito puede parecer un detalle menor, pero tiene un impacto real y sostenido en nuestra salud mental. Así que la próxima vez que te encuentres atrapado en pensamientos negativos, prueba regalarte una sonrisa. Aunque al principio no lo sientas del todo, tu cuerpo y tu mente sabrán agradecértelo.


Hecho por: Julia Otero Castrelo



La psicología de la sonrisa: autoestima y la salud mental [Internet]. Clínica dental Rob. 2024 [citado el 10 de mayo de 2025]. Disponible en: La psicología de la sonrisa: autoestima y la salud mental - Clínica dental Rob

Cómo detener el diálogo interno negativo [Internet]. Mayo Clinic. [citado el 10 de mayo de 2025]. Disponible en: Pensamiento positivo: reduce el estrés al eliminar el diálogo interno negativo - Mayo Clinic

LOS BENEFICIOS DE LA SONRISA [Internet]. Altea Psicólogos. 2022 [citado el 10 de mayo de 2025]. Disponible en:  LOS BENEFICIOS DE LA SONRISA - Altea Psicólogos

viernes, mayo 09, 2025

CÓMO DETECTAR CUÁNDO SE NECESITA AYUDA PSICOLÓGICA

Buscar ayuda psicológica no es un signo de debilidad, es un acto de valentía. Sin embargo, muchas personas se preguntan si lo que sienten "es suficiente" como para ir a terapia. La verdad es que no hace falta tocar fondo para acudir a un profesional. A veces, solo hace falta escuchar lo que nuestras emociones, pensamientos o cuerpo nos están diciendo.

En esta entrada hablaremos trataremos algunas claves para saber cuándo puede ser el momento de pedir ayuda profesional.


🚨 Señales de que tú podrías necesitar apoyo psicológico

  • Te sientes triste, vacío/a o irritable con frecuencia.

  • Tienes pensamientos negativos constantes o baja autoestima.

  • Te cuesta dormir, concentrarte o tomar decisiones.

  • Has perdido el interés por cosas que antes te gustaban.

  • Tienes dolores físicos sin causa aparente (cansancio, tensión, problemas digestivos…).

  • Evitas el malestar con comida, alcohol, compras, trabajo excesivo, etc.

  • Has vivido una pérdida o situación traumática que no logras superar.

Ninguno de estos síntomas por sí solo implica que sea necesario a ir a terapia, pero si se mantienen en el tiempo o te afectan en tu día a día, es importante escucharlos, pues la ayuda psicológica puede marcar una gran diferencia.



🚨 ¿Y si es alguien cercano quien necesita ayuda?

A veces, no somos nosotros quienes atravesamos un mal momento, sino alguien cercano: un amigo, una pareja, un familiar… Y aunque no siempre es fácil intervenir, estar atentos a ciertos signos puede marcar la diferencia en su bienestar emocional.

Si notas que alguien:

  • Se aísla o está diferente emocionalmente.

  • Está más irritable, apático/a o triste de lo habitual.

  • Tiene cambios bruscos de comportamiento.

  • Deja de cuidarse o de disfrutar lo que antes le motivaba.

  • Habla con desesperanza o se siente constantemente culpable…

Puede que esté atravesando algo más profundo de lo que aparenta.


¿CÓMO ACOMPAÑAR SIN INVADIR?

  • Escucha sin juzgar y valida lo que siente.

  • Habla con empatía y sin presionar: “Estoy aquí si necesitas hablar” “He notado que últimamente estás más apagado/a, ¿quieres hablar de eso?”.

  • Normaliza pedir ayuda psicológica, no como algo “grave”, sino como un acto de autocuidado.

  • Ofrece tu apoyo para dar el primer paso si lo necesita.

Recuerda: no se trata de ser salvadores, sino de estar presentes. Acompañar también es cuidar.


NO HACE FALTA ESTAR “MUY MAL” PARA IR A TERAPIA

La terapia no es solo para momentos de crisis. También sirve para conocerte mejor, gestionar emociones, mejorar tus relaciones y prevenir futuros bloqueos.

Si algo dentro de ti lleva tiempo diciéndote “no estoy bien”, escúchalo. Pedir ayuda es cuidarte.



Hernández Psicólogos. ¿Necesito ayuda psicológica? [Internet]. Málaga: Hernández Psicólogos; [citado 2025 mayo 9]. Disponible en: https://www.hernandezpsicologos.es/blog/necesito-ayuda-psicologica/

Sanitas. Síntomas que indican que debes acudir al psicólogo [Internet]. Sanitas; [citado 2025 mayo 9]. Disponible en: https://www.sanitas.es/biblioteca-de-salud/psicologia-psiquiatria/el-psicologo/sintomas-ir-psicologo

Marhela Psicología. ¿Cuándo ir al psicólogo? [Internet]. Marhela Psicología; [citado 2025 mayo 9]. Disponible en: https://www.marhelapsicologia.com/blog/cuando-ir-psicologo/


jueves, mayo 08, 2025

ESTRÉS

¿Qué es el estrés?

Se define el estrés como un estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil. Todas las personas tenemos un cierto grado de estrés, ya que se trata de una respuesta natural a las amenazas y a otros estímulos. Es la forma en que reaccionemos el estrés lo que marca el modo en que afecta a nuestro bienestar.

Posibles causas: casarse o divorciarse, comenzar en un nuevo empleo, ser despedido, estar de mudanza, padecer una enfermedad grave, sobrecarga de trabajo o estudio, tener conflictos con seres queridos o compañeros, perfeccionismo o miedo al fracaso, autoexigencia, entre otras muchas posibles causas. 

Hay dos tipos principales de estrés:

  • Estrés agudo: este es estrés a corto plazo que desaparece rápidamente, es decir, un estrés de corta duración que ocurre como respuesta inmediata a una situación percibida como peligrosa o amenazante y que desaparece una vez que la situación se resuelve. Ejemplos: discutir con un ser querido, presentar una exposición oral, pisar los frenos de vehículo de manera repentina, sufrir un contratiempo. 
  • Estrés crónico: este es el tipo de estrés que dura un período de tiempo prolongado, puede continuar durante semanas, meses o incluso años. Puede acostumbrarse tanto al estrés crónico que no se dé cuenta de que es un problema, pero este puede afectar negativamente a la salud mental y física. Ejemplos: tener problemas de dinero, trabajo o un matrimonio infeliz. 




¿Cuáles son los signos del estrés?

  • Ansiedad
  • Irritabilidad 
  • Dolores de cabeza
  • Diarrea o estreñimiento
  • Mala memoria
  • Cuello o mandíbula rígidos 
  • Malestar estomacal
  • Pérdida o aumento de peso 
  • Insomnio o dormir demasiado
  • Cansancio
  • Problemas sexuales
  • Falta de energía o concentración

Cuando el estrés de cronifica puede agravar problemas de salud y dar lugar a un aumento del consumo de tabaco, bebidas alcohólicas y otras sustancias.

¿Cómo se puede controlar el estrés?

Gestionar el estrés de forma efectiva implica adoptar hábitos y estrategias que ayuden a reducir la tensión física y mental. Entre las distintas recomendaciones se encuentra:

  • Identificar la causa: reconocer qué situaciones o pensamientos están siendo la fuente de nuestro estrés es el primer paso para enfrentarlo.
  • Seguir una rutina diaria: realizar una serie de actividades cada día nos puede ayudar a sentir que controlamos mejor nuestra vía y a ser más eficaces. Así, podemos programar momentos concretos para comer, practicar ejercicio físico, hacer tareas cotidianas y otras actividades de ocio. 
  • Dormir bien: es importante dormir lo suficiente para cuidar el cuerpo y la mente. El sueño repara, relaja y revitaliza nuestro organismo y nos ayuda a hacer frente a los efectos del estrés. 
  • Mantener contacto con los demás: hablar con familiares y amigos, además de explicar sus preocupaciones y sus sentimientos a personas de confianza.
  • Llevar una dieta saludable: todo lo que comemos y bebemos afecta a nuestra salud. Es esencial alimentarse de forma equilibrada, comer en intervalos regulares e hidratarse lo suficiente. 
  • Hacer ejercicio con regularidad: hacer ejercicio a diario puede ayudar a reducir el estrés.
  • Respirar profundamente: técnicas de respiración o mindfulness ayudan a calmar el sistema nervioso. 
  • Considerar apoyo profesional: la terapia psicológica ofrece herramientas efectivas para manejar el estrés de manera adecuada. 



Enciclopedia Médica A.D.A.M. El estrés y su salud [Internet]. Bethesda (MD): Biblioteca Nacional de Medicina (EE. UU.); [Citado 1 de mayo.2025]. Disponible en:  https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003211.htm

Organización Mundial de la Salud. Estrés [Internet]. Ginebra: OMS; 2023 feb 21 [citado 1 de mayo de 2025]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/stress


lunes, mayo 05, 2025

IMPACTO DEL ESTRÉS CRÓNICO

Es fundamental para la supervivencia que los organismos se adapten a las presiones ambientales en constante cambio. Cuando se enfrentan a cambios importantes, el cerebro y el cuerpo activan una serie de mecanismos fisiológicos y conductuales que, en conjunto, se conocen como respuesta al estrés. Esta reacción incluye transformaciones a nivel celular y en los sistemas del cuerpo con el objetivo de proteger la homeostasis (el equilibrio interno) y ajustar el funcionamiento fisiológico para superar desafíos inmediatos. Esta respuesta al estrés es muy útil a corto plazo, sin embargo, cuando se prolongan en el tiempo pueden derivar en problemas serios de salud.

Todo comienza cuando los centros corticales del cerebro detectan un estímulo perturbador o una amenaza. En ese momento, se activa una red de comunicación interna que involucra el sistema límbico, el cual estimula diferentes sistemas periféricos del cuerpo. Entre estos destaca el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HPA) que desencadena una compleja cascada de respuestas fisiológicas.

En este proceso se liberan hormonas como la adrenalina y diversos neuropéptidos, que regulan funciones esenciales como la actividad cardiovascular y el metabolismo, elevando la frecuencia cardíaca, la respiración y los niveles de glucosa. Todo esto prepara al cuerpo para reaccionar de forma rápida y efectiva ante un desafío.

Cuando el factor estresante se mantiene en el tiempo, el eje HPA se activa para mantener la respuesta. Esto comienza con la liberación de la hormona liberadora de corticotropina por parte del hipotálamo, que estimula la hipófisis para producir la hormona adrenocorticotropa (ACTH). Esta, a su vez, estimula a las glándulas suprarrenales para liberar glucocorticoides.

La mayoría de los órganos y tejidos del cuerpo tienen receptores para estos glucocorticoides y responden a su presencia. Estas hormonas participan en muchos procesos relacionados con el estrés: desde la regulación de la presión arterial y la respuesta inmunitaria, hasta el control de la misma respuesta al estrés, ya que ayudan a frenar la actividad del eje HPA cuando ya no es necesaria.

En situaciones donde el estrés se vuelve crónico, el mecanismo de retroalimentación negativa, sistema que normalmente inhibe la respuesta al estrés, deja de funcionar. Se desarrolla resistencia a los receptores de glucocorticoides y, como consecuencia, los niveles de hormonas del estrés permanecen elevados. Esta situación debilita el sistema inmunológico y puede causar daños prolongados en varios órganos y tejidos del cuerpo.

La exposición repetida a niveles de neurotransmisores simpáticos, hormonas y otras moléculas bioactivas está estrechamente relacionada con alteraciones en el sistema neuroendocrino y en el desarrollo del cerebro. Esto puede traducirse en cansancio constante, problemas para dormir, dolores musculares o mayor facilidad para enfermarse. Además, estas alteraciones pueden aumentar el riesgo de trastornos psiquiátricos y neurológicos como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), la esquizofrenia, la depresión e incluso el autismo.

Frente a estos riesgos, existen numerosas estrategias para reducir o controlar el estrés. Una de las más importantes es desarrollar una mayor conciencia sobre los factores que nos generan estrés y aprender formas efectivas de afrontarlos. Existen también técnicas de relajación que pueden ayudar, como la biorretroalimentación, la relajación muscular progresiva, el entrenamiento autógeno, el yoga, la meditación, la visualización guiada y la autohipnosis.

Otras herramientas útiles son la escucha activa, el análisis conductual para controlar la ira, y terapias psicológicas como la terapia racional emotiva, la terapia Gestalt y la desensibilización sistemática. Además, mantener una alimentación equilibrada y realizar actividad física regular son fundamentales para el manejo del estrés.

En definitiva, el estrés crónico no solo afecta nuestras emociones, sino que altera profundamente el funcionamiento del cerebro y del cuerpo. Estas alteraciones deterioran el funcionamiento normal del cerebro y pueden provocar o agravar enfermedades mentales. Por tanto, es esencial reconocer sus efectos y adoptar herramientas efectivas para reducir su impacto.

Reconocer el estrés crónico es el primer paso. Incorporar pequeñas rutinas de autocuidado, como caminar, hablar con alguien de confianza o practicar la respiración profunda, puede marcar una gran diferencia. Esta infografía nos muestra otras pequeñas actividades que se pueden realizar para reducir el estrés:




Mariotti A. The effects of chronic stress on health: new insights into the molecular mechanisms of brain-body communication. Future science OA [Internet]. 2015 [consultado 5 may. 2025];1(3). Disponible en: https://doi.org/10.4155/fso.15.21

Roberts BL, Karatsoreos IN. Brain-body responses to chronic stress: a brief review. Faculty reviews [Internet]. 2021 [consultado 5 may. 2025];10(83). Disponible en: https://doi.org/10.12703/r/10-83



IMPACTO DE LAS REDES SOCIALES EN LA SALUD MENTAL

Sabemos que el uso de las redes sociales va en aumento últimamente, esta herramienta ha ayudado a la comunicación y entretenimiento con muchas cosas pero no solo nos aporta cosas buenas, en los últimos años se ha empezado a replantear su función en la salud mental de los adolescentes y usuarios.

Las redes sociales prevalentes, como TikTok o Instagram, pueden crear un sentimiento de insuficiencia en los espectadores. En estas plataformas solo se muestra la parte buena y bonita de la vida, sin mostrar las partes malas que todo el mundo tiene. Esto crea una imagen distorsionada de  la vida a los adolescentes que fomenta expectativas de vida inalcanzables e inexistentes. 

A todo esto se le une la gran dependencia emocional que están creando en algunas personas estas redes, hasta tal punto de no poder vivir sin ellas. Gracias a los likes y comentarios se está creando una necesidad de aprobación externa sobre cada paso de la vida diaria afectando al bienestar psicológico. 

Los consumidores mayoritarios y por lo tanto más afectados son los adolescentes, además estos se encuentran en una etapa de desarrollo psicológico. Se someten a la visualización de cánones de belleza y conducta irreales que tratan de alcanzar con métodos que no dan resultados, empeorando su salud mental.


Maneras de “solucionarlo”:

  • Establecer límites de tiempo en el uso de dispositivos.

  • Fomentar el pensamiento crítico sobre los contenidos consumidos.

  • Priorizar las relaciones interpersonales cara a cara.

  • Buscar ayuda profesional en caso de detectar síntomas de ansiedad o depresión.

En resumen, las redes sociales en sí no son negativas, si no las imágenes que se ven a través de ellas de querer aparentar cosas falsas y de los usos que se le dan a estas. Con ciertas medidas podría conseguirse hacer que en vez de perjudiciales fueran beneficiosas para todos. 

Andreassen, C. S. (2015). Online social network site addiction: A comprehensive review. Current Addiction Reports, 2(2), 175–184.

Twenge, J. M., Joiner, T. E., Rogers, M. L., & Martin, G. N. (2018). Increases in depressive symptoms, suicide-related outcomes, and suicide rates among U.S. adolescents after 2010 and links to increased new media screen time. Clinical Psychological Science, 6(1), 3–17.

Perloff, R. M. (2014). Social media effects on young women’s body image concerns: Theoretical perspectives and an agenda for research. Sex Roles, 71(11–12), 363–377.


Salud mental

Como dice la OMS, la salud es un estado de  total bienestar físico, mental y social, no solo la ausencia de dolor. Esto lleva a meter en el ...