¿Qué es el estrés?
Se define el estrés como un estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil. Todas las personas tenemos un cierto grado de estrés, ya que se trata de una respuesta natural a las amenazas y a otros estímulos. Es la forma en que reaccionemos el estrés lo que marca el modo en que afecta a nuestro bienestar.
Posibles causas: casarse o divorciarse, comenzar en un nuevo empleo, ser despedido, estar de mudanza, padecer una enfermedad grave, sobrecarga de trabajo o estudio, tener conflictos con seres queridos o compañeros, perfeccionismo o miedo al fracaso, autoexigencia, entre otras muchas posibles causas.
Hay dos tipos principales de estrés:
- Estrés agudo: este es estrés a corto plazo que desaparece rápidamente, es decir, un estrés de corta duración que ocurre como respuesta inmediata a una situación percibida como peligrosa o amenazante y que desaparece una vez que la situación se resuelve. Ejemplos: discutir con un ser querido, presentar una exposición oral, pisar los frenos de vehículo de manera repentina, sufrir un contratiempo.
- Estrés crónico: este es el tipo de estrés que dura un período de tiempo prolongado, puede continuar durante semanas, meses o incluso años. Puede acostumbrarse tanto al estrés crónico que no se dé cuenta de que es un problema, pero este puede afectar negativamente a la salud mental y física. Ejemplos: tener problemas de dinero, trabajo o un matrimonio infeliz.
¿Cuáles son los signos del estrés?
- Ansiedad
- Irritabilidad
- Dolores de cabeza
- Diarrea o estreñimiento
- Mala memoria
- Cuello o mandíbula rígidos
- Malestar estomacal
- Pérdida o aumento de peso
- Insomnio o dormir demasiado
- Cansancio
- Problemas sexuales
- Falta de energía o concentración
Cuando el estrés de cronifica puede agravar problemas de salud y dar lugar a un aumento del consumo de tabaco, bebidas alcohólicas y otras sustancias.
¿Cómo se puede controlar el estrés?
Gestionar el estrés de forma efectiva implica adoptar hábitos y estrategias que ayuden a reducir la tensión física y mental. Entre las distintas recomendaciones se encuentra:
- Identificar la causa: reconocer qué situaciones o pensamientos están siendo la fuente de nuestro estrés es el primer paso para enfrentarlo.
- Seguir una rutina diaria: realizar una serie de actividades cada día nos puede ayudar a sentir que controlamos mejor nuestra vía y a ser más eficaces. Así, podemos programar momentos concretos para comer, practicar ejercicio físico, hacer tareas cotidianas y otras actividades de ocio.
- Dormir bien: es importante dormir lo suficiente para cuidar el cuerpo y la mente. El sueño repara, relaja y revitaliza nuestro organismo y nos ayuda a hacer frente a los efectos del estrés.
- Mantener contacto con los demás: hablar con familiares y amigos, además de explicar sus preocupaciones y sus sentimientos a personas de confianza.
- Llevar una dieta saludable: todo lo que comemos y bebemos afecta a nuestra salud. Es esencial alimentarse de forma equilibrada, comer en intervalos regulares e hidratarse lo suficiente.
- Hacer ejercicio con regularidad: hacer ejercicio a diario puede ayudar a reducir el estrés.
- Respirar profundamente: técnicas de respiración o mindfulness ayudan a calmar el sistema nervioso.
- Considerar apoyo profesional: la terapia psicológica ofrece herramientas efectivas para manejar el estrés de manera adecuada.
Organización Mundial de la Salud. Estrés [Internet]. Ginebra: OMS; 2023 feb 21 [citado 1 de mayo de 2025]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/stress
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