martes, abril 29, 2025

CÓMO APOYAR A UN FAMILIAR CON PROBLEMAS DE SALUD MENTAL

La salud mental es igual de importante que la salud física. Sin embargo, puede ser muy complicado identificar cuando un ser querido está atravesando una situación mental difícil, y aún más saber cómo actuar ante ello. Ver a alguien cercano luchar contra los síntomas de una enfermedad mental puede ser profundamente doloroso y emocionalmente agotador. En medio de esta difícil situación los familiares y seres queridos desempeñan un papel fundamental, ya que su apoyo puede marcar una gran diferencia en el proceso de recuperación y bienestar de la persona afectada.

Por otro lado, es importante recordar que cada persona es diferente y las situaciones varían mucho. A continuación, se explican diferentes pautas que pueden ser beneficiosas ante esta situación; pero siempre desde la perspectiva de la compasión, empatía y cuidado:

  1. Escuchar de forma activa: escuchar de manera activa no solo implica oír las palabras de tu ser querido, sino prestarle atención genuina, mostrando empatía a través del lenguaje verbal y no verbal (como por ejemplo, usar un tono de voz cálido). También se pueden formular preguntas abiertas para invitarle a expresarse sin presiones.
  2. Tener en cuenta cómo se siente: es esencial reconocer y validar sus emociones, incluso si no las logras entender del todo. Utilizar  frases como "es normal que te sientas así" ayuda a que la persona se sienta comprendida y poco juzgada. Por otro lado, evitar restar importancia a sus sentimientos diciendo cosas como "no es para tanto".
  3. Ofrecer apoyo emocional completo: hacerle saber que no está solo con frases como "estoy aquí para ti" o "puedes contar conmigo para lo que sea" le puede reconfortar mucho.
  4. Aconsejar que acuda a un especialista: aunque ya cuente con personas que le apoyen de su entorno, es importante recomendarle y ayudarle a buscar a un profesional de la salud mental, como un psicólogo, ya que se necesita una visión externa de una persona cualificada. Además, al principió habrá que animarlo a que acuda a sus sesiones, ya que le puede dar miedo o inseguridad.
  5. Animar a que se cuide: el autocuidado es esencial para mejorar el estado de ánimo. Con autocuidado entendemos: comer de manera equilibrada, descansar lo necesario, hacer actividades que le gusten... Al principio podemos acompañarlo en estas tareas para establecer una rutina.
  6. No criticar ni juzgar: hay que evitar a toda costa criticar o emitir algún juicio al respeto de su situación. Por lo contrario, es muy importante fomentar un ambiente de comprensión y empatía en el que nuestro ser querido se sienta cómodo. 
  7. Fijar límites saludables para cuidar tu salud mental: es fundamental ayudar a un familiar con su trastorno psicológico, pero sin asumir toda la carga del bienestar emocional de esa persona.
  8. Animar a decir lo que piensa y siente: promover una comunicación abierta y sin presiones, animándole a compartir sus pensamientos y emociones cuando se sienta preparado.
  9. Acompañar a realizar actividades: aunque la motivación puede ser baja, invitarle a participar en actividades sencillas y cotidianas como salir a caminar o realizar alguna actividad artística puede ser muy beneficioso emocionalmente. La clave de este punto es que no podemos obligar a hacer nada, solo lo podemos sugerir y celebrar cada pequeño paso que de. 
  10. Seguir en contacto con regularidad: la conexión social en este tipo de enfermedad juega un papel muy significativo en la recuperación, por lo que es muy importante seguir presente en su vida brindándole apoyo.




Institutos Nacionales de la Salud (NIH). ¿Cómo puedo apoyar a un ser querido que vive con una enfermedad mental? [Internet]. Bethesda (MD): NIH; [consultado 2025 abr 29]. Disponible en: https://www.tucanaldesalud.com/es/voz-especialista/10-claves-apoyar-familiar-amigo-depresion

Serra Pla JF. 10 claves para apoyar a un familiar o amigo con depresión [Internet]. Tu canal de salud; 2024 oct 10 [citado 2025 abr 29]. Disponible en: https://www.tucanaldesalud.com/es/voz-especialista/10-claves-apoyar-familiar-amigo-depresion




lunes, abril 28, 2025

RELACIÓN ENTRE SUEÑO Y SALUD MENTAL

Pasamos casi un tercio de nuestra vida durmiendo, pero ¿sabías que la calidad de ese sueño puede afectar directamente tu salud mental?

EL SUEÑO: IMPORTANCIA Y BENEFICIOS

Dormir bien no es solo una necesidad física, sino una herramienta fundamental para el equilibrio emocional y psicológico. Mientras dormimos, nuestro cuerpo se recupera y el cerebro procesa emociones, consolida recuerdos y reduce el estrés. Una buena noche de descanso mejora la concentración, el estado de ánimo y nuestra capacidad para relacionarnos con los demás.

No se trata solo de dormir “mucho”, sino de dormir bien. La calidad del sueño es tan importante como la cantidad, y aunque la mayoría de los adultos necesita entre 7 y 8 horas de sueño, cada persona tiene su propio ritmo.

Dormir poco o mal de forma continuada no solo afecta al cuerpo, sino que puede aumentar la vulnerabilidad a trastornos como la ansiedad o la depresión.


IMPACTO DEL SUEÑO EN LA SALUD MENTAL

Dormir poco o mal afecta directamente a nuestro equilibrio emocional y psicológico. Algunos efectos comunes incluyen:

  • Estrés y ansiedad: la falta de sueño activa en exceso la amígdala, encargada de procesar el miedo y las emociones. Esto dificulta la regulación del estrés y aumenta el riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad y fobias.

  • Depresión: la relación entre el sueño y la depresión es bidireccional. Alteraciones en la fase REM y una mala calidad del sueño contribuyen al desarrollo la depresión, mientras que esta dificulta conciliar el sueño.

  • Trastornos cognitivos: la privación del sueño afecta a la corteza prefrontal, interfiriendo con la memoria, la atención, el juicio y la toma de decisiones.

  • Trastornos psiquiátricos y neurodesarrollo: alteraciones en el sueño pueden desencadenar trastornos como bipolaridad, esquizofrenia y TDAH.


CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE SUEÑO

No dormir bien de forma constante puede tener un impacto significativo en nuestra salud, tanto física como mental:

  • Fatiga crónica: la falta de sueño sostenida genera un cansancio persistente que no mejora con el descanso, afectando la concentración, el ánimo y el rendimiento diario.

  • Problemas físicos: dormir poco debilita el sistema inmunológico y se relaciona con enfermedades como diabetes, obesidad y afecciones cardíacas, al alterar procesos hormonales y metabólicos.

  • Desajuste del ritmo circadiano: cambios en horarios de sueño, uso excesivo de pantallas o el jet lag pueden alterar nuestro reloj biológico, provocando insomnio y malestar emocional.

Mantener una buena higiene del sueño no solo es necesario para sentirnos con energía, sino también para cuidar nuestra salud a largo plazo.


CÓMO MEJORAR LA CALIDAD DEL SUEÑO

Dormir bien no solo influye en cómo nos sentimos al despertar, sino también en nuestra salud mental, emocional y física. Cuando el descanso es insuficiente o poco reparador, todo nuestro organismo lo nota. Para lograr un descanso reparador, es fundamental adoptar buenos hábitos:

  • Rutina regular: acuéstate y levántate a la misma hora todos los días.

  • Ambiente adecuado: duerme en una habitación tranquila, oscura y con una temperatura adecuada.

  • Evita estimulantes: limita cafeína, alcohol y pantallas antes de dormir.

  • Ejercicio físico: ayuda a descansar mejor, pero evita el ejercicio intenso por la noche.

  • Relajación: prueba meditación, respiración profunda o estiramientos para calmar la mente.

  • Ayuda profesional: si el insomnio persiste, considera la Terapia Cognitivo-Conductual para el insomnio o tratamiento médico bajo supervisión.




Care Plus. La relación entre el sueño y la salud mental [Internet]. Care Plus; 2022 [citado 2025 abr 28]. Disponible en: https://www.careplus.es/la-relacion-entre-el-sueno-y-la-salud-mental/

MedlinePlus. Cómo mejorar el sueño [Internet]. Bethesda (MD): National Library of Medicine; 2023 [citado 2025 abr 28]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000871.htm

Inesalud. Impacto del sueño en la salud mental [Internet]. Inesalud; 2022 [citado 2025 abr 28]. Disponible en: https://www.inesalud.com/actualidad-sanitaria/investigacion/impacto-del-sueno-en-la-salud-mental

SOBRECARGA EMOCIONAL. BURNOUT

El síndrome de burnout, también conocido como síndrome de quemado, se basa en no saber afrontar el estrés de la vida, dando síntomas como cansancio, agotamiento emocional y disminución del desempeño personal.

Este síndrome tiene mucha importancia ya que no afecta únicamente a la persona afectada tanto profesional como emocionalmente, sino que afecta en muchas ocasiones a los que son atendidos por alguien que lo padece.

Factores de riesgo:

  • Persona joven.

  • Género femenino.

  • Solteros o sin pareja estable.

  • Sobrecarga del trabajo(la más importante).

  • Estado civil.

  • Número de hijos.

Signos de alarma(síntomas):

  • Negación.

  • Aislamiento.

  • Ansiedad.

  • Miedo.

  • Depresión.

  • Ira.

  • Fuga o anulación.

  • Cambios de personalidad.

  • Culpabilidad y autoinmolación.

  • Cargas excesivas de trabajo.

  • Comportamiento riesgoso.

  • Sensación de estar desbordado.

  • Abandono de sí mismo.

  • Pérdida de la memoria y desorganización.

Esto implica un agotamiento emocional grave en la persona afectada, una despersonalización y actitudes negativas y baja realización personal. 



Méndez Venegas J. Estrés laboral o síndrome de “burnout” . Acta Pediatrica de México 2004;25(5):299-302

Guevara CA, Henao DO, Herrera JA. Síndrome de desgaste profesional en médicos internos y residentes. Colombia Médica 2004, 3508(1):173-8

Rocha Luna  JM. Síndrome de Bum out. ¿El médico de urgencias incansable?. Rev Mex Med Urgencias 2002;1 (2):48-56


domingo, abril 27, 2025

DEPENDENCIA EMOCIONAL: SEÑALES Y CÓMO TRABAJARLA

La dependencia emocional es un estado psicológico en el que una persona desarrolla un vínculo afectivo excesivo hacia otra, generalmente una pareja, aunque también puede darse con familiares, amigos o incluso hijos. Esta dependencia no se basa en necesidades materiales, sino en un deseo constante de afecto, aprobación y atención, lo que crea relaciones desequilibradas donde el dependiente idealiza al otro y prioriza el vínculo por encima de su propio bienestar.

Aunque estas relaciones pueden causar sufrimiento, ansiedad y baja autoestima, la persona dependiente tiene miedo a la soledad y le cuesta romper el lazo, incluso cuando la relación es dañina. La dependencia emocional funciona de manera similar a una adicción, donde la presencia o afecto del otro actúa como una “recompensa”, reforzando el vínculo de manera insana.


TIPOS DE RELACIÓN DE DEPENDENCIA

La dependencia emocional no se limita a las relaciones amorosas. Se puede presentar en distintos tipos de vínculos:

  • Dependencia padre/madre e hijo/a adulto: en este caso, el control o sobreprotección de los padres dificulta la independencia emocional del hijo.

  • Dependencia hijos/as pequeños y padres: si bien es natural que los niños dependan de sus padres, una dependencia excesiva, puede afectar al desarrollo de los niños.

  • Relaciones amorosas: la dependencia emocional crea un lazo sin espacio para la independencia personal.

  • Relaciones de amistad: aquí la persona siente que no puede actuar o tomar decisiones sin su presencia.


SÍNTOMAS COMUNES DE LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

  • Priorizar al otro sobre uno mismo: la persona se olvida de sus propias necesidades para satisfacer las del otro.

  • Idealización excesiva: el dependiente ve a la otra persona como perfecta e intocable, ignorando sus defectos.

  • Necesidad constante de contacto: el dependiente siente angustia si no tiene contacto frecuente con la otra persona.

  • Evitación del conflicto: por miedo al rechazo, evita discutir y justifica comportamientos dañinos de su pareja, incluso infidelidades.

  • Miedo a la soledad y al abandono: la persona depende de la relación, por lo que evita quedarse sola o experimenta pánico ante una ruptura.

  • Baja autoestima: siente que no es suficiente y busca validación constante de los demás.

  • Cambios en la personalidad: se adapta a las expectativas del otro, renunciando a intereses propios.

  • Necesidad de exclusividad: la persona desea que su pareja le dedique todo su tiempo y atención, sintiéndose incómoda si pasa tiempo con otros.

  • Búsqueda continua de afecto: necesita demostraciones frecuentes de cariño para sentirse segura.

  • Sentimiento de culpa: cuando la pareja está molesta, se culpa incluso si no ha hecho nada malo.

  • Necesidad de control: por inseguridad, puede intentar controlar la vida de la pareja.


CÓMO SUPERAR LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

Superar la dependencia emocional requiere de trabajo con un profesional de la salud mental, quien guiará al paciente en el desarrollo de la independencia emocional, la autonomía y el fortalecimiento de su autoestima. La psicoterapia ayuda a que la persona aprenda a valorarse sin depender de la aprobación de los demás y fomente una visión positiva de la soledad como una oportunidad de crecimiento personal.

Es esencial identificar las causas subyacentes del apego emocional, aprender a gestionar los comportamientos dependientes y, sobre todo, abrazar la independencia emocional. Así, la persona puede empezar a disfrutar de la soledad, viéndola como una oportunidad de autodescubrimiento y desarrollo.




Libella Psicología. Dependencia emocional [Internet]. Libella Psicología; [citado 2025 abr 26]. Disponible en: https://libellapsicologia.es/tratamientos-y-trastornos/psicoterapia-para-adultos/dependencia-emocional/

Psicología y Mente. Dependencia emocional [Internet]. Psicología y Mente; [citado 2025 abr 26]. Disponible en: https://psicologiaymente.com/pareja/dependencia-emocional

Mundo Psicólogos. Dependencia emocional [Internet]. Mundo Psicólogos; [citado 2025 abr 26]. Disponible en: https://www.mundopsicologos.com/diccionario-psicologico/dependencia-emocional

sábado, abril 26, 2025

SALUD MENTAL EN LA VEJEZ

 

La proporción de personas mayores de 60 años sigue aumentando con el paso del tiempo. Esta realidad nos invita a reconocer el rol tan importante que los adultos mayores conservan en nuestras vidas, siendo parte de la familia o como miembros trabajadores en la sociedad. Por ello, es imprescindible reflexionar sobre su salud física y su bienestar mental.

El envejecimiento conlleva múltiples desafíos, tales como la soledad, la pérdida de seres queridos, el aumento de enfermedades crónicas, la disminución del apoyo familiar y social, y las dificultades económicas. Además, la jubilación y el desempleo pueden tener un gran impacto negativo en su salud mental, provocando aislamiento y una pérdida de propósito. Actualmente, se estima que alrededor del 15% de los adultos mayores padece algún trastorno mental.

Ante este panorama, es fundamental crear entornos que promuevan el bienestar de las personas mayores, facilitando la realización de sus actividades cotidianas y su calidad de vida. Fomentar la conexión social es de gran importancia, ya que manteniendo relaciones significativas puede reducir considerablemente el riesgo de solidad y aislamiento, mejorando la salud mental y aumentando su autoestima. Las actividades sociales son una gran herramienta para cultivar un envejecimiento saludable y positivo.

Otro aspecto crucial es la protección contra el edadismo y el maltrato. El edadismo es una forma de discriminación por edad que afecta a múltiples personas mayores. Promover políticas y leyes que combatan la discriminación, impulsar programas educativos y fomentar actividades intergeneracionales son intervenciones esenciales para protegerles y construir una sociedad más respetuosa.

Reconocer y tratar a tiempo las afecciones de salud mental de los adultos mayores es vital. Se deben realizar una combinación de intervenciones de salud mental con otros apoyos personalizados para solucionar sus necesidades médicas, de cuidado personal y sociales.

Cuidar de la salud mental de las personas mayores es una responsabilidad compartida. Valorar su experiencia, fortalecer sus redes de apoyo y garantizar su dignidad mejora tanto su calidad de vida como también fortalecemos y enriquecemos la sociedad. Invertir en su bienestar es invertir en un futuro más justo y humano.



Mahmoodi Z, Yazdkhasti M, Rostami M, Ghavidel N. Factors affecting mental health and happiness in the elderly: A structural equation model by gender differences [Internet]. Brain Behav 2022;12(5):e2549 [citado 26 Abr 2025]. Disponible en: https://doi.org/10.1002/brb3.2549 

World Health Organization: WHO. Salud mental de los adultos mayores [Internet]. 2023 [citado 26 Abr 2025]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-of-older-adults

SALUD MENTAL EN PACIENTES HOSPITALIZADOS DE LARGA ESTANCIA

Solo las personas que han tenido que estar hospitalizadas en algún momento de su vida durante un largo periodo de tiempo saben que el cuerpo no es lo único que duele y que la mente se vuelve frágil y también pude tambalearse. El resto de las personas lo han leído en libros, lo han visto en películas, pero solo los pacientes que han recorrido los pasillos de un hospital en bata saben lo profundamente desconcertante que puede ser dejar atrás tu propia ropa, tu rutina del día a día o cualquier cosa común o habitual que hacías cuando no estabas ingresado y que en realidad no valorabas lo suficiente por ser algo habitual pero que en realidad en esos momentos realmente hechas mucho de menos. El hospital impone su propio tiempo, sus normas, su lenguaje, y en medio de todo eso, el paciente vulnerable busca reconstituir su propia identidad, aferrarse a algo que le recuerde quién era antes de la enfermedad.

Solo las personas que han tenido que estar hospitalizadas en algún momento de su vida durante un largo periodo de tiempo saben que el cuerpo no es lo único que duele y que la mente se vuelve frágil y también pude tambalearse. El resto de las personas lo han leído en libros, lo han visto en películas, pero solo los pacientes que han recorrido los pasillos de un hospital en bata saben lo profundamente desconcertante que puede ser dejar atrás tu propia ropa, tu rutina del día a día o cualquier cosa común o habitual que hacías cuando no estabas ingresado y que en realidad no valorabas lo suficiente por ser algo habitual pero que en realidad en esos momentos realmente hechas mucho de menos. El hospital impone su propio tiempo, sus normas, su lenguaje, y en medio de todo eso, el paciente vulnerable busca reconstituir su propia identidad, aferrarse a algo que le recuerde quién era antes de la enfermedad.

Uno de los hallazgos más reveladores y destacados en los estudios sobre pacientes de larga estancia hospitalaria es la tendencia a reprimir emociones, a ensimismarse. Y no es porque no haya necesidad de hablar, sino porque muchas veces no se encuentra el espacio o la confianza para hacerlo. Aquí entra en juego una de las competencias menos visibles, pero más transformadoras de la enfermería: el brindar a sus pacientes el apoyo emocional necesario adaptándolo a cada situación personal. Además, hay que destacar que este tipo de cuidado no se enseña únicamente en los manuales. Requiere sensibilidad y empatía por parte del profesional, escucha activa, capacidad de leer entre líneas, de interpretar silencios y miradas. Es importante que la enfermera o enfermero reconozca que detrás del vendaje hay un ser humano con miedo, que tras un el procedimiento quirúrgico complicado hay una historia suspendida. Por todo esto, el apoyo emocional no es un extra: es parte del cuidado integral que deberían tener todos los profesionales pero que en realidad muchos olvidan o carecen de cierta habilidad, algo tan simple como tocar, hablar o simplemente estar. Se trata de poder facilitar que el paciente reelabore su situación, encuentre un sentido a lo que le está sucediendo y active sus recursos internos para poder afrontar lo que está viviendo.

Sin embargo, ofrecer este tipo de apoyo en el contexto hospitalario actual implica un desafío: romper con un modelo asistencial excesivamente técnico, que deja poco margen para lo subjetivo. Por eso, como futuros profesionales, debemos exigir no solo más formación, sino también condiciones que nos permitan ejercer la enfermería como lo que realmente es: una disciplina del cuidado humano.

Cuidar es también sostener el ánimo, acompañar el proceso emocional, brindar seguridad en medio de la incertidumbre. En un entorno donde lo instrumental suele ocupar el primer plano, recordemos que una palabra oportuna, una escucha sin juicio, una mirada empática puede ser tan reparadoras como cualquier medicación. Porque cuando el hospital duele y asfixia, el cuidado más simple puede reconfortar y marcar una gran diferencia en el estado de ánimo de los pacientes y si en verdad la situación se escapa de nuestras manos es importante y debemos comunicar la situación con el equipo de psiquiatras que se encuentran a disposición de los paciente hospitalizados pero que muchas veces no llegan a hacer terapia con todos los pacientes que deberían o simplemente se les cometa la situación demasiado tarde cuando el paciente se encuentra hundido y desolado.


Por todo esto creo y considero que es muy importante valorar de manera individual la situación y el estado de cada uno de nuestros pacientes para poder evitar o disminuir este tipo de situaciones.


Hecho por: Julia Otero Castrelo



EVIDENTIA [Internet]. Index-f.com. [citado el 26 de abril de 2025]. Disponible en: EVIDENTIA

Pistoria MJ. Confusión y deterioro mental debidos a la hospitalización [Internet]. Manual MSD versión para público general. Manuales MSD; 2023 [citado el 26 de abril de 2025]. Disponible en: Confusión y deterioro mental debidos a la hospitalización - Temas especiales - Manual MSD versión para público general

Benítez-Agudelo JC, Barceló-Martínez EA, Gelves-Ospina M. Características psicológicas de los pacientes con larga estancia hospitalaria y propuesta de protocolo para su manejo clínico. Cir plást ibero-latinoam [Internet]. 2016 [citado el 26 de abril de 2025];42(4):391–8. Disponible en: Características psicológicas de los pacientes con larga estancia hospitalaria y propuesta de protocolo para su manejo clínico

viernes, abril 25, 2025

SALUD MENTAL EN PACIENTES EN CUIDADOS PALIATIVOS

Cuando una persona sufre una enfermedad que no tiene cura, además del dolor que puede experimentar su cuerpo también lo experimenta su mente viéndose afectada por la posibilidad de un diagnóstico incierto o que solo puede tener un mal final. En los cuidados paliativos, el enfoque no solo es físico: también es emocional y mental. La salud mental de los pacientes es un pilar esencial en la atención paliativa. 

Es fácil pensar en cuidados paliativos como sinónimo de alivio físico, pero esta forma de atención va más allá. Los pacientes que atraviesan enfermedades graves experimentan una montaña rusa de emociones. Desde la negación, hasta el miedo, la tristeza, la ira y, en ocasiones, la desesperanza. El impacto en la salud mental puede ser tan devastador como cualquier síntoma físico. ¿Cómo enfrentan estas emociones los pacientes? ¿Cómo puede el equipo de salud brindarles apoyo psicológico en medio de la tormenta?

La ansiedad es una de las reacciones más habituales en los pacientes de cuidados paliativos. La incertidumbre sobre el futuro, el miedo al dolor o a la muerte, genera una carga emocional que no se puede dejar pasar. Además, sufrir de estrés crónico puede empeorar los síntomas físicos, creando un gran círculo vicioso. La tristeza, la depresión, la sensación de estar perdido o desconectado, son sentimientos profundamente humanos que no deben ser minimizados ni silenciados.

Por eso, el trabajo en cuidados paliativos no solo cosiste en aliviar el dolor físico, sino también de ofrecer un espacio para que el paciente pueda expresar su sufrimiento mental y emocional. Tener una comunicación abierta es clave: permitir que el paciente hable sobre sus miedos, sus esperanzas, sus deseos. El simple acto de escuchar, sin juzgarlos, puede ser un gran alivio. Se trata de crear un ambiente de comprensión, donde la persona se sienta vista más allá de su enfermedad. 

Es de gran importancia que, a través del apoyo psicológico, los pacientes puedan trabajar en la aceptación de su situación, explorar sus emociones, entender sus miedos y encontrar formas de hacerles frente. Este tipo de acompañamiento también implica ayudarles a encontrar sentido a sus vidas, a conectar con sus seres queridos y a comprender que, aunque el cuerpo pueda estar fallando, su valor como persona no disminuye. 

El equipo de cuidados paliativos debe ser capaz de ofrecer recursos emocionales tanto a los pacientes como a sus familiares, ayudándoles a gestionar el impacto mental de la enfermedad. 

Hecho por: Julia Otero Castrelo



Cuidados paliativos: El alivio que necesita cuando tiene una enfermedad grave [Internet]. Nih.gov. [citado el 25 de abril de 2025]. Disponible en: Cuidados paliativos: El alivio que necesita cuando tiene una enfermedad grave | National Institute of Nursing Research

Zamora Muñoz MJ, Priego Valladares M, van-der Hofstadt Román CJ, Portilla Sogorb J, Rodríguez-Marín J. Malestar emocional de pacientes y familiares en la Unidad de Cuidados Paliativos de un hospital general: un estudio piloto. Med Paliat. 2018;25(3):191–4. Disponible en: https://www.medicinapaliativa.es/Documentos/ArticulosNew/S1134248X18300077.pdf

Gatto ME. Abordaje psicológico a pacientes en fase final de la vida [Internet]. Cuidadospaliativos.org. [citado el 25 de abril de 2025]. Disponible en: Gatto, Marcelo - Capitulo final de la vida.pdf

SALUD MENTAL EN ADOLESCENTES

La adolescencia es una etapa de numerosos cambios: físicos, emocionales, sociales y mentales. Es un momento vital en el que se forma la identidad, los valores y las relaciones que marcarán el camino hacia la adultez. Por eso, los adolescentes necesitan contar con un entorno favorable y protector en su familia, escuela y entorno.

Determinantes de la salud mental 

La salud mental en esta etapa de tantos cambios puede verse afectada por numerosos factores. Entre ellos destacan:

  • La exposición a situaciones adversas
  • La presión social del entorno 
  • La exploración de la propia identidad
  • La influencia de los medios de comunicación y las redes sociales
  • La imposición de roles de género
  • La relación con su familia
  • Una crianza muy severa por parte de los padres
  • La situación socioeconómica de su familia
  • La relación con sus compañeros de clase
  • La violencia, en particular la violencia sexual
  • El acoso escolar


Señales de alerta 

Detectar a tiempo estos signos puede marcar una gran diferencia en la vida de un joven. Son variados y pueden incluir cambios significativos en el comportamiento, el estado de ánimo y el rendimiento académico. Entre los más comunes encontramos:

  • Cambios en el estado de ánimo: Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad, irritabilidad o euforia sin razón aparente
  • Problemas de concentración: Dificultad para concentrarse en tareas escolares o actividades cotidianas
  • Cambios en el sueño: Insomnio o dormir demasiado
  • Cambios en el apetito: Pérdida o aumento significativo del apetito
  • Pérdida de interés o falta de motivación: Desinterés en actividades que antes eran placenteras o importantes
  • Problemas físicos: Dolores de cabeza, dolores estomacales o otros síntomas físicos sin causa médica aparente 
  • Problemas académicos: Bajas calificaciones en la escuela, ausentismo frecuente o dificultad para organizarse
  • Preocupaciones excesivas: Miedos intensos y persistentes sobre situaciones cotidianas. Ansiedad constante, miedo irracional, comportamientos compulsivos, entre otros
  • Aislamiento social: Evitar actividades sociales o pasar mucho tiempo solo
  • Agresividad o irritabilidad: Comportamientos impulsivos, discusiones frecuentes o manifestaciones de ira sin motivo aparente
  • Conductas autodestructivas: autolesiones, abuso de sustancias, o comportamientos riesgosos. 


Prevalencia en España 

Los problemas de salud mental entre los jóvenes españoles cada vez son más comunes; según un estudio realizado por el Barómetro de Opinión de la Infancia y la Adolescencia de Unicef publicado en 2023-2024, el 41,1% de adolescentes españoles (4 de cada 10) manifiesta haber tenido o cree haber tenido un problema de salud mental en los últimos 12 meses, y de ellos uno de cada tres no ha pedido ayuda ni ha hablado con nadie sobre dichos problemas. 

El estudio, llamado La salud mental es cosa de niños, niñas y adolescentes y desarrollado en base a las opiniones de 4.740 adolescentes de 13 a 18 años de 168 centros educativos de España, revela, que entre los motivos por los que no se pide ayuda destacan: el deseo de mantener en secreto sus problemas de salud mental (60%) o la falta de confianza en el personal de su centro educativo (55,9%). 

Por otro lado, aquellos que piden ayuda suelen recurrir a amistades y psicólogos en mayor medida, y ya en menor medida a profesionales del centro educativo, profesionales de la medicina y psiquiatría, profesionales en Internet y redes sociales, entre otros. 





Organización Mundial de la Salud. La salud mental de los adolescentes [Internet]. Ginebra: OMS; 2021 oct 10 [Consultado 2025 abr 25]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/adolescent-mental-health

Síntomas que alerta de enfermedad mental en jóvenes [Internet]. Fundación AMAI TLP; 2025 mar 10 [Consultado 2025 abr 25]. Disponible en: https://www.amaitlp.org/blog/sintomas-que-alerta-de-enfermedad-mental-en-jovenes/

Cadena SER. Un 41% de adolescentes ha tenido o cree haber tenido un problema de salud mental en el último año, pero más de la mitad no ha pedido ayuda [Internet]. Madrid: Cadena SER; 2024 oct 8 [citado 2025 abr 25]. Disponible en: https://cadenaser.com/nacional/2024/10/08/un-41-de-adolescentes-ha-tenido-o-cree-haber-tenido-un-problema-de-salud-mental-en-el-ultimo-ano-segun-un-estudio-de-unicef-cadena-ser/


Salud mental

Como dice la OMS, la salud es un estado de  total bienestar físico, mental y social, no solo la ausencia de dolor. Esto lleva a meter en el ...